Historia del estadio de Mendizorroza, un feudo mítico

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mendizorroza
Deportivo Alavés

El mundo del fútbol va mucho más allá de once futbolistas golpeando un balón, los sentimientos que despiertan los clubes de fútbol generan simpatías y antipatías de manera equitativa y espacios que pueden resultar intrascendentes en otros contextos se convierten en determinantes. Nos referimos concretamente a los estadios de fútbol, estructuras que se han convertido en santuarios de memoria y fervor; ubicaciones que permanecen inalterables al paso del tiempo y que generan un vínculo especial con el aficionado o seguidor de un determinado equipo de fútbol. En el caso del Club Deportivo Alavés su feudo tiene un nombre legendario: Estadio de Mendizorroza.

Este campo de fútbol sostiene sobre sus hombros un pasado glorioso que se ha prolongado a lo largo de casi cien años, fue inaugurado el 27 de abril de 1924 y desde entonces se ha mantenido como un elemento característico de la orografía vitoriana. Su casi centenaria historia lo convierte en uno de los estadios más antiguos de España, de hecho se encuentra en la tercera posición en relación a los estadios que no han cambiado nunca su ubicación original. Sólo hay dos feudos que lo superan: El Molinón, casa del Sporting de Gijón y Mestalla, hogar del Valencia Club de FútbolComo curiosidad, el nombre deriva del euskera y significa montaña afilada.

ETL – Junio

El estadio de Mendizorroza ha vivido momentos especiales estas últimas temporadas, síntoma del buen momento que vive el conjunto albiazul. Sin embargo, este presente curso el equipo entrenado por Abelardo se está mostrando excesivamente irregular. Buena muestra de ello son las cuotas de la casa de apuestas BetStars, que difícilmente muestran al conjunto babazorro como favorito en sus choques cuando juega fuera de su feudo.

Volviendo a focalizarnos en los orígenes de la construcción futbolística cabe destacar que el partido inaugural que marcó el inicio del mítico estadio estuvo precedido por una serie de eventos y actividades que poco tenían que ver con el fútbol: una carrera ciclista y una competición de atletismo colorearon aquel 27 de abril del año 24. Una vez finalizaron los preludios deportivos el plato fuerte de la tarde dio su pistoletazo de salida, el Alavés se enfrentó a la Sociedad Deportiva Deusto, equipo que en ese contexto militaba en la Serie A del Campeonato Regional de Vizcaya. El hombre que atesora el honor de ser el primer futbolista en anotar un gol en el Coliseo Babazorro es Pérez Muga y el resultado final fue de 2 goles a cero a favor de los locales.

Desde aquel momento Mendizorroza vivió un gran número de remodelaciones para adaptarse a los nuevos tiempos. En la temporada 1950-1951 la emisora de radio de la ciudad instaló una torre anexa al estadio con el fin de retransmitir los partidos, buena muestra de la incidencia social de la que disponía el fútbol. Esta edificación no se ha prolongado hasta nuestros días, ya que en 1993 fue demolida. Tres años más tarde se construyó la primera tribuna y en 1962 se instalaron las cubiertas que protegían a los aficionados de las inclemencias del clima.

La iluminación eléctrica desembarcó en 1971. Después se sucedieron una serie de remodelaciones menores hasta que se inició la última gran reforma que ha sufrido el estadio. En la temporada 1998/1999 el Alavés protagonizó el tercer ascenso de su historia a la Primera División, un hecho que exigía una adecuación del espacio futbolístico. Se cerraron los corners del coliseo y se amplió su capacidad hasta los 19840 espectadores. 19840 almas que han vivido tardes de gloria y noches de sufrimiento. Una situación que no ha alterado de ninguna manera su amor por los colores albiazules, ya sea en Tercera División, en Europa o en la categoría de plata del fútbol español.

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